Había una vez un niño que todo lo hacía a través de la tecnología. Si tenía que escribir, prendía el computador y escribía; si tenía que leer, buscaba en internet el resumen del libro y lo leía; iba a la escuela siempre en bus y esta quedaba a dos cuadras de su casa, y siempre jugaba con sus amigos a través del WII.
Este
niño realmente no podía hacer nada si no utilizaba un aparato tecnológico.
Hasta
que un día, no paso el bus, no hubo energía para prender el computador o el WII
para jugar, y su casa se quedó completamente sin electricidad.
El
niño no sabía realmente que hacer, se encontraba desesperado, caminaba de un
lado a otro hasta que la mama le dijo:
- ¡tranquilízate,
la vida no es solo tecnología¡ Tu puedes hacer muchas cosas sin ella, como: ir
al colegio a pie, es el colmo que quedando tan cerca te vayas en bus; otro es
que puedes jugar con tus amigos en el parque y no utilizar tanto el WII y por
ultimo puedes sacar una hora de tu tiempo y ponerte al leer sin buscar los
resúmenes en el computador.
Al
niño los regaños de su madre le parecieron algo terrible, le dijo:
- ¡ma
estás loca¡ la tecnología se hizo para utilizarse no para dejarla a un lado.
La
madre le contesto – si no la quieres dejar a un lado, puedes construir a través
de ellas.
- Como
así. Dijo el niño.
- Como
tú lo dices – dijo la madre – la tecnología esta para utilizarse pero no para
que ella nos utilice a nosotros. Nosotros debemos ser capaces de crear nueva y
mejor tecnología a través de la ya dañada o la no utilizada. Debes ser capaces
de saber que si algo se daña, mirar por qué sucedió esto y arreglarlo. ¡esto es
lo que debemos hacer para que vuelva la energía¡ ven vamos a mirar.
La
madre y el niño fueron al contador de energía, y la madre empezó a mirar que había
sucedido y se dio cuenta de que un cable se había desconectado. La mama le dijo
al niño:
- Mira
un cable se salió, ¿qué será lo que debemos hacer?
- Hay
que volverlo a conectar. Contesto el niño.
- Y
como lo volvemos a conectar. Dijo la madre.
- A
pues – hablo el niño – pegándolo a donde debe ir, el cual es en este hueco que
hay aquí.
- Y
¿cómo sabes? Pregunto la mama.
- Pues,
el profe hoy nos enseñó algo de electricidad y me acorde. Contesto el niño.
- Ves
mijo – dijo la mama – hay que aprender a actuar delante de la tecnología, no
todo lo debemos dejar en las manos de ella.
El
niño cayó en cuenta de todo esto y pudo mirar todas las posibilidades que tenía
para trabajar con la tecnología.
Desde
ese día el niño no dejo de todo a un lado a la tecnología pero si empezó a
utilizar recursos un poco más naturales. A demás, al niño se le ocurrió decirle
a la maestra que construyeran tecnología en el salón y a la maestra le pareció
una grandísima idea, además de hace rato la maestra estaba pensando en cómo
implementar la tecnología en el salón, y al ver que ya uno de sus estudiantes
había tomado esa iniciativa, se le ocurrieron muchísimas ideas a la maestra,
pero para que esto pudiera salir a flote se los planteo a tu su salón para que
ellos mismo crearan desde esas idea.
FIN
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